miércoles, 1 de octubre de 2008

SOBRE LO MÁS PODEROSO DEL MUNDO: UNA IDEA Por Toni Guasch

Las ideas, como las setas, aparecen de repente. Se encuentran debajo
de las palabras. Agazapadas, escondidas, confundidas. pequeñitas,
transparentes, frágiles, calientes.

Las busco, las pesco, las descubro. Las cojo, las escojo, las
despojo, preciosas, aceitosas. Se me escapan, las sigo, las persigo,
las sujeto, las aprieto. Las tomo, las domo, las admiro, las admito,
las desgajo, las trabajo, las discuto con la pluma, las desplumo.

Las pelo, las parto y las aparto.
Me las meto en la boca, las digo, las escribo. Las dejo en el
éxtasis de la sintaxis y permito que bailen con la coreografía de la ortografía.
Luego, las agarro, las pincho con puntos y comas, les coso las
mayúsculas, les afeito las palabras, las estimo, las mimo.

Y veo cómo el director de arte las deshiela, las revela, las lustra,
las ilustra, las ilumina, las patina, las viste, las arropa, les da
calor, color, y respiran en blancos, sangran, viven, se reproducen,
crecen.

Y días más tarde, las colocan en una página blanca donde las graban,
las marcan, las entintan, las punturan, las suturan, las estiran,
las estampan, las aplastan, las secan, las pliegan, las intercalan,
las enrollan y se quedan quietas, como muertas.

Y el lector las ve, las mira, las observa, las repasa, las pasa, las
pesa y queda un poco más convencido.
Y nosotros seguimos persiguiendo ideas, levantando palabras,
hurgando entre recuerdos y sentimientos, moviendo, removiendo,
escribiendo, buscando lo más poderoso del mundo para hacer un
simple, vulgar y casi desapercibido anuncio.

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